La conectividad aérea y el creciente interés por las experiencias están modificando la manera de elegir destinos: cada vez cobra más relevancia la posibilidad de combinar cultura, gastronomía, naturaleza y aventura dentro de un mismo viaje. En ese contexto, Panamá recibió en 2025 a 82.748 viajeros argentinos, un 25,6% más que el año anterior.
Cuando un viaje implica varias horas de avión y una inversión importante, la posibilidad de aprovecharlo para vivir experiencias diferentes puede ser un factor relevante a la hora de decidir dónde viajar.
La pregunta ya no parece ser solamente qué destino elegir, sino qué puede ofrecer un mismo lugar para que un viaje de larga distancia tenga distintos capítulos. Ciudad, naturaleza, gastronomía, cultura y aventura pueden dejar de ser opciones excluyentes para formar parte de un mismo viaje.

Un reciente informe del Mastercard Economics Institute identifica justamente dos factores que están reconfigurando el turismo en América Latina y el Caribe: el creciente interés por las experiencias y la evolución de las rutas aéreas. En este contexto, Ciudad de Panamá lidera el crecimiento de la capacidad aérea para la temporada de verano del hemisferio norte entre las rutas con origen en América Latina, por encima de ciudades como Bogotá y São Paulo.1
El crecimiento de la actividad turística panameña acompaña esta transformación. Durante el primer semestre de 2026, el país recibió 1.755.998 visitantes internacionales, un 17,4% más que en el mismo período de 2025, según la Autoridad de Turismo de Panamá. En 2025, además, los ingresos generados por la actividad turística alcanzaron los US$ 6.583 millones, un 9,7% más que el año anterior.

LA CONECTIVIDAD COMO PARTE DE LA EXPERIENCIA
La evolución de las rutas aéreas está haciendo que la conectividad tenga un peso cada vez mayor en la elección de un destino. No se trata solamente de facilitar la llegada, sino también de ampliar las posibilidades de lo que se puede hacer una vez allí.
En el caso de Panamá, esa conectividad se apoya en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, recientemente reconocido por el AirHelp Score 2026 como el aeropuerto mejor valorado del mundo en experiencia del pasajero. Y en un recorrido de no más de una semana, se atraviesa escenarios muy diferentes sin necesidad de cambiar de país.
En Ciudad de Panamá, la experiencia urbana combina gastronomía, patrimonio e historia con naturaleza. La capital forma parte de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO en la categoría Gastronomía y cuenta, además, con áreas de bosque tropical dentro de sus propios límites urbanos.

Desde allí, el viaje puede continuar hacia Bocas del Toro, en el Caribe, donde el paisaje cambia por completo: islas, biodiversidad, actividades vinculadas al mar y una marcada identidad afrocaribeña.
El tercer escenario puede ser Boquete, en las tierras altas de la provincia de Chiriquí, donde aparecen las montañas, los bosques y las actividades de aventura, desde senderismo y rafting hasta recorridos por fincas y experiencias vinculadas con la producción local.
El diferencial está en el contraste: en un mismo viaje es posible pasar de una capital cosmopolita al Caribe y luego a la montaña, incorporando experiencias culturales, gastronómicas y de naturaleza.

VIAJAR MÁS LEJOS PERO ENCONTRAR MÁS
Para quienes realizan un desplazamiento importante, la posibilidad de combinar propuestas diferentes dentro de un mismo destino puede permitir aprovechar mejor el viaje y construir un recorrido más diverso.
La tendencia también modifica la manera de medir el atractivo de un destino. Además de una playa, un monumento o una ciudad, empieza a cobrar importancia la capacidad de ofrecer experiencias suficientemente diferentes como para que un mismo viaje tenga varios capítulos.
Y esa puede ser una de las claves de los viajes de larga distancia: no solo importa llegar más lejos, sino encontrar más razones para quedarse una vez que se llega.